COLOMBIA EN CLERMONT-FERRAND: UNA PRESENCIA QUE CONSTRUYE FUTURO.

 


Por: Andrés Tous.

Cada año, el Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand se convierte en el centro neurálgico del cine corto a nivel mundial. No es solo un espacio de exhibición, sino un punto de encuentro donde se toman decisiones que influyen directamente en la circulación, la financiación y la proyección internacional de cientos de obras y creadores. En ese contexto, la participación del Universo BOGOSHORTS en la edición 48 del festival no puede leerse como un hecho aislado, sino como una acción estratégica que reafirma la necesidad de que Colombia esté presente allí donde se define el futuro del cortometraje.

Clermont-Ferrand es el festival especializado en cortos más importante del mundo y el segundo evento audiovisual de mayor impacto en Francia, solo después de Cannes. Estar en este escenario implica asumir un lugar activo dentro de la industria global, y eso es precisamente lo que ha venido haciendo BOGOSHORTS durante más de dos décadas: insistir en que el cortometraje colombiano y latinoamericano no solo existe, sino que tiene la calidad, la diversidad y la solidez suficientes para dialogar de tú a tú con el resto del mundo.

La participación colombiana en Clermont se manifiesta en múltiples frentes: proyectos en desarrollo, cortometrajes en competencia, actividades de industria, mercados, espacios de networking y estrategias de distribución. Esta presencia integral es clave porque rompe con la idea de una representación meramente simbólica. No se trata solo de “estar”, sino de incidir, de generar relaciones duraderas y de abrir oportunidades concretas para realizadores y realizadoras que muchas veces encuentran en el cortometraje su principal espacio de creación.

Un ejemplo claro es la participación del proyecto Los afectos en Talents Connexion, un espacio dedicado al acompañamiento de obras en desarrollo dentro del Marché du Film Court. Que un proyecto colombiano llegue a este programa gracias al fast track del BFM – BOGOSHORTS Film Market evidencia la importancia de contar con plataformas locales que funcionen como puentes reales hacia el circuito internacional. Para una directora o un productor emergente, acceder a mentorías personalizadas, clases de pitch y espacios de coproducción puede significar un punto de inflexión en su carrera.

Pero la relevancia de esta presencia no se limita a los procesos en desarrollo. La selección de cortometrajes colombianos en diferentes secciones del festival confirma que el país tiene una voz propia dentro del panorama mundial del cine corto. Obras como Una vez en un cuerpo, en competencia internacional, UM en la sección LABO, o Leidi en una retrospectiva académica, demuestran que el cortometraje colombiano dialoga con distintos lenguajes, generaciones y estéticas, y que su reconocimiento es el resultado de un trabajo sostenido en el tiempo.

A esto se suma el rol fundamental de la distribución. BOGOSHORTS Film Agency llega a Clermont con un catálogo que supera los 300 cortometrajes latinoamericanos y con un nuevo line up de obras que inician su recorrido internacional. En un ecosistema donde muchas películas logran ser producidas pero no necesariamente vistas, la labor de una agencia especializada se vuelve determinante. La distribución no es un paso posterior, es parte esencial de la vida de una obra, y entenderlo así es una de las apuestas más claras del Universo BOGOSHORTS.

Desde una mirada personal, resulta imposible no subrayar lo que significa que Colombia esté representada en espacios de industria como el Meet & Greet organizado junto a Proimágenes Colombia. Estos encuentros, que a veces parecen secundarios frente a las proyecciones, son en realidad donde se construyen las relaciones de confianza que sostienen el intercambio cultural y la coproducción. Mostrar una industria articulada, diversa y con visión internacional es tan importante como exhibir una buena película.

La presencia de 17 cortometrajes vinculados a BOGOSHORTS en la programación de Clermont-Ferrand habla, además, de un proceso coherente y continuo. No es una participación esporádica, sino el resultado de una política cultural que entiende el cortometraje como un espacio de exploración, riesgo y formación para nuevas generaciones de cineastas. En un país donde hacer cine sigue siendo un desafío estructural, estos espacios se convierten en verdaderas plataformas de resistencia y crecimiento.

Que Colombia esté en Clermont-Ferrand es, en última instancia, una forma de abrir caminos. Caminos para que nuevas directoras y directores encuentren respaldo, visibilidad y redes; para que el cortometraje deje de ser visto como un formato de paso; y para que las historias que nacen en este territorio puedan dialogar con el mundo sin pedir permiso. Estar ahí no es un lujo: es una necesidad para el presente y el futuro del cine colombiano.

SIEMPRE CINE.

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